¡Hola! Soy Carlota, la pluma detrás de Rebelión Veg, y hoy vengo con una confesión un tanto curiosa: yo soy, lo que podrías llamar, vegana por accidente. Sí, has leído bien. No fue una elección meditada ni el resultado de años de contemplación ética; simplemente, una serie de casualidades me impulsaron hacia un estilo de vida verde. ¿Quieres saber cómo? ¡Pues acompáñame en este recorrido repleto de verduras, sorpresas y cambios inesperados!
La cena que lo cambió todo
Todo empezó una noche en la que tenía planeado cenar con unos amigos. Amigos muy queridos, por cierto, pero que de cocina saben tanto como yo de física cuántica (nada). Sus habilidades culinarias se reducían a calentar comida preempacada y, oh sorpresa, esa noche eligieron una lasaña vegana. Sí, el destino estaba juguetón. Era eso o morir de hambre, así que opté por la sobrevivencia.
Cayendo en la cuenta
A la mañana siguiente, me levanté sintiéndome inusualmente ligera y con más energía de la habitual. Al principio pensé que había dormido particularmente bien, pero entonces recordé la cena y comencé a hilar fino. ¿Y si la comida había tenido algo que ver? Esa fue mi primera toma de contacto con la alimentación vegana y, creedme, mi curiosidad no hizo más que dispararse.
Investigación y descubrimientos
Como buena amante de la lectura y la investigación, me lancé al vasto océano de información disponible en internet sobre veganismo. Descubrí la variedad y riqueza nutricional de las dietas basadas en plantas, su impacto positivo en la salud y, por supuesto, su contribución a una vida más sostenible para el planeta. Esa lasaña no solo había tocado mi estómago, ¡había tocado mi conciencia también!
El experimento de un mes
Después de leer tanto, decidí probar ser vegana por un mes. «Solo como un experimento», me repetía a mí misma, aún sin querer admitir que estaba a punto de dar un giro de 180 grados a mi estilo de vida. Pero ahí estaba yo, eligiendo garbanzos en lugar de filetes y aprendiendo a hacer mi propia leche de almendras. Curiosamente, el mes se sintió corto y… bastante delicioso.
Los tropiezos del principiante
Ser vegana no está exento de sus desafíos. Los primeros fueron cómicos, como aquel día que confundí el tofu con queso feta (no lo recomiendo) o cuando descubrí que no todo lo «verde» es automáticamente sano (sí, galletas veganas, os estoy mirando a vosotras). Aprendí a leer etiquetas como una profesional y, sobre todo, descubrí una comunidad maravillosa dispuesta a ayudar en cada paso.
Comparte tu propia experiencia
Así que aquí estoy, meses después, completamente convencida y más feliz que nunca con mi descubrimiento accidental. Pero ahora me gustaría saber de ti. ¿Has tenido alguna experiencia parecida? ¿Te interesa el veganismo o te preguntas cómo sería un día en los zapatos (sintéticos, claro) de un vegano? ¿Quizás ya eres parte de la tribu verde? Sea cual sea tu historia o tus dudas, ¡comparte en los comentarios! Y si tienes preguntas, no dudes en dejarlas aquí abajo. ¡Estoy aquí para ayudarte en tu viaje hacia un estilo de vida más consciente y sostenible!
